Los maristas capitulares viajaron de Rionegro a Medellín para el encuentro con el Papa Francisco donde se encontraría con los religiosos de la zona. La antigua “Plaza de Toros” estaba llena, esperando con entusiasmo el mensaje del Papa, que exhortó a los consagrados a “permanecer en Cristo”, mantener con Él una “relación vital, de absoluta necesidad”