Ayer, 2 de octubre, tuvimos la celebración de la Eucaristía en memoria de los fieles difuntos. Nos congregamos en torno al Dios de la Vida para orar y agradecer la vida de los que ya gozan de la paz del Señor y nos dejaron su huella. También renovamos nuestra fe y nuestra esperanza en que si morimos con Cristo viviremos con Él.