Con gran alegría, en este día queremos felicitar a toda la familia marista porque hoy, día 2 de enero de 2017, el Instituto marista celebra el bicentenario de su fundación. Celebramos juntos una fecha que nos vincula a nuestro pasado y a nuestro futuro. “200 y +, vive el sueño”. Y es que el sueño se hace hoy realidad.

Hoy este acontecimiento se está celebrando en diferentes partes del mundo marista, para resaltar la internacionalidad del Instituto: en La Valla, en Nairobi, en Luján (Argentina), en Roma, en Bangladesh, donde el Hermano Superior general, Emili Turú asiste a la inauguración de una escuela para los hijos de los trabajadores de las plantaciones de té y desde donde nos enviará su mensaje de celebración.

Por fin, llegó el día que venimos preparando los maristas de Champagnat desde hace tres años, conscientes de la importancia del momento histórico en que nos encontramos, porque nos sentimos iniciando el tercer centenario de vida marista y ya en camino hacia “Un Nuevo Comienzo”.
Y ante ese nuevo comienzo se nos presentan planes ilusionantes y generadores de vida. Sentimos que estos proyectos nos darán nueva vida: implicados en la renovación de las constituciones, puesta en marcha de nuevas comunidades internacionales, nuevos modelos de organización, inmersión en la innovación educativa, implicación creciente de las obras educativas en las obras sociales…

Hoy es día de agradecer. Gracias a quienes nos han precedido en la misión, gracias a quienes han ido construyendo estos primeros doscientos años de vida marista, gracias a quienes nos han legado ese regalo de sentirnos en familia marista, gracias a quienes se han entusiasmado convirtiendo el sueño de Marcelino en un sueño propio, gracias a quienes han compartido con nosotros el carisma de Champagnat..

Hoy, 2 de enero de 2017, somos muchos los apasionados por el carisma marista que estamos dispuestos a desarrollarlo y enriquecerlo. Somos muchos los que nos sentimos comprometidos en generar un nuevo comienzo esperanzador, conscientes de que tenemos por delante el proyecto ilusionante de seguir haciendo realidad el sueño de nuestro fundador.
Con la ayuda de la Buena Madre impulsaremos esta renovación de ardor, esperanza, alegría, motivación y compromiso con corazón abierto, para que nosotros, en este tiempo y lugar, sigamos manifestando abiertamente el deseo y compromiso de entregarnos plenamente a la obra de María y San Marcelino, haciendo realidad y viviendo en nuestro corazón lo que Él soñó.

¡Felicidades, familia marista!