Y terminó la visita del Superior General. «Corta, pero intensa», según sus palabras y nuestra opinión. Agradecemos a Emili y a Dios, el regalo de esta visita, signo de cercanía de la familia marista. Se queda en nuestra memoria y en nuestro corazón, y seguimos atentos a sus mensajes y cartas, que guían los pasos del Instituto Marista… hacia el Nuevo Comienzo.